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Cirugía Cervical: hernia y mielopatía cervical

¿Qué es la hernia de disco cervical?

La columna vertebral esta compuesta de una serie de huesos interconectados, llamados “vértebras”. Las vértebras rodean la médula espinal y la protegen de traumatismos. Los nervios salen de la médula espinal y viajan al resto del cuerpo, permitiendo una comunicación constante entre el cerebro y el cuerpo. El cerebro envía mensajes a través de la médula y por los nervios para que los músculos se muevan. Los nervios además llevan las señales del dolor y temperatura hacia el cerebro.

Las vértebras están interconectadas por un disco y unas pequeñas articulaciones llamadas “facetas”. El disco, que esta hecho de tejido conectivo fuerte que mantiene las vértebras unidas, actúa como un colchón o amortiguador entre las vértebras. El disco y las facetas permiten movimientos a las vértebras y por ende, permiten los movimientos de la espalda en toda su extensión. 

El disco esta hecho de una fuerte capa externa de tejido llamada “anillo fibroso” y por un centro gelatinoso llamado “núcleo pulposo”. Conforme envejecemos, la parte central del disco empieza a perder agua, haciendo al “amortiguador” menos efectivo. Conforme el disco se deteriora, la capa externa puede romperse. Esto puede permitir el desplazamiento del centro gelatinoso (llamado disco herniado o roto) a través de una fisura en la capa externa, hacia el espacio ocupado por los nervios y la médula espinal.

Síntomas

El disco herniado puede producir dolor cervical o comprimir los nervios produciendo dolor, adormecimiento, cosquilleo, o debilidad en los hombros o en los brazos. Su médico debe buscar cambios en los reflejos osteotendinosos, en la sensibilidad y en la fuerza muscular de los brazos,. Rara vez, podría causar compresión a la médula espinal, dando síntomas también en las extremidades inferiores pudiendo afectar la marcha, o inclusive las funciones de orinar o defecar con normalidad.

¿Cómo se Diagnostica?

Un examen físico exhaustivo para determinar las características y localización del dolor además de un examen clínico del cuello y una búsqueda cuidadosa de cambios en la sensibilidad, fuerza muscular o reflejos osteotendinosos pueden diagnosticar y localizar una herniación discal ya que cada uno de los nervios cumple una función específica según su ubicación anatómica.

El diagnóstico médico será comprobado mediante rayos X, tomografías computarizadas (TAC), o resonancia magnética (MRI). Los rayos X pueden mostrar osteofitos y disminución del espacio discal, según la columna envejece y se deteriora, pero no muestra una herniación discal ni los nervios de la médula espinal. La TAC y la MRI brindan mejores detalles de los elementos espinales (vértebras, discos, médula espinal y nervios) y permiten identificar la mayoría de las herniaciones discales, siendo la MRI el exámen de elección.

Adicionalmente, estudios eléctricos de conducción nerviosa (electromiografía) pueden ser realizados para buscar signos o evidencia de daño neurológico que puede ser el resultado de una herniación discal.

¿Cuales son los Tratamientos Disponibles?

Muchos pacientes con síntomas de hernia discal cervical mejoraran sin ningún tratamiento. Para los pacientes que continúan con dolor hay un número de alternativas.

Muchos pacientes mejoraran con tratamiento no quirúrgico o “conservador”. Su médico puede prescribirle medidas conservadoras que incluyen un breve periodo de descanso, un collarín cervical, antiinflamtorios para disminuir la inflamación, analgésicos para el disminuir el dolor, antineuríticos, terapia física, ejercicios y terapia con corticoesteroides. Los objetivos del tratamiento no quirúrgico (conservador) son disminuir la irritación del nervio producida por el disco herniado cervical, reducir el dolor y mejorar la condición física del paciente. Esto puede realizarse en la mayoría de los pacientes con hernia de disco cervical con un programa cuidadoso que usualmente combina diferentes métodos de tratamiento.

Para los pacientes que no mejoran con el tratamiento conservador, puede ser necesaria la cirugía. El objetivo de la cirugía es remover la porción de disco que está presionando al nervio. Esto es realizado mediante un procedimiento quirúrgico llamado discectomia. Una vez que se remueve todo el disco se debe complementar con injerto y una caja que se coloca donde estaba el disco, ya que su función no será la misma, y tiene como objetivo lograr la artrodesis vertebral. También existen alternativas con prótesis discales.

La artrodesis es la técnica mediante la cual dos o más vértebras son unidas (fusionadas) al punto de eliminar el movimiento. El concepto es similar al de soldar metal en la industria. Sin embargo, durante la cirugía no se fusionan las vértebras, sino que se coloca injerto óseo alrededor de la columna. El cuerpo posteriormente fusiona las vértebras en varios meses-similar a la cicatrización de una fractura. De esta manera se reemplaza la función del disco para lograr rigidez y estabilidad.

¿Qué puedo esperar de la cirugía?
Muchos pacientes son capaces de irse a la casa en un breve periodo de tiempo, algunas veces tan pronto como 24 horas. Después de la cirugía su médico le dará instrucciones sobre cuándo puede retomar sus actividades de vida diaria.Se recomienda realizar un programa de rehabilitación postoperatorio intenso, para ayudarle a retomar sus actividades diarias. La mayoría de los pacientes se benefician de un programa de ejercicios postoperatorios o terapia física supervisada después de la cirugía. Debe preguntarle a su médico acerca de los ejercicios para ayudarle en su recuperación.

La cirugía es muy efectiva para reducir el dolor en los hombros y brazos causado por una hernia discal cervical. Sin embargo, puede persistir alguna molestia cervical.

La mayoría de los pacientes responden muy bien al tratamiento quirúrgico, sin embargo, hay ciertos riesgos involucrados. Esto incluye sangrado, lesión de una raíz nerviosa o de nervios que están involucrados en la voz (disfonía), disfagia (dificultad y dolor para tragar), infección, y lesión de la médula espinal. También es posible que el dolor no mejore después de la cirugía o que los síntomas persistan o bien vuelvan en el tiempo.